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Encuentro Romàntic Mediterrànea II

Buenos días, esta semana os vengo a explicar algo un poco diferente, a los que me leéis y seguís por redes, ya sabéis que os conté que este fin de semana pasado iba a acudir al Encuentro Romàntic Mediterrànea II que se celebraba en Palma de Mallorca, los días 21 y 22 de octubre. En el que la organización me ofreció intervenir en una de las mesas, en concreto la de Versatilidad y que acepté encantada.

NaNoWriMo la historia continua

¡Uy! ¡Qué interesante! (bostezo) hoy viene a traernos otra nueva explicación de su NaNoWriMo. No, tranquilos, solo quería haceros participes de mi segunda semana con SVANT (siglas del título de la novela en la que estoy inmersa ) y, de como una tarde conseguí encontrar el giro necesario para  haceros sufrir captar vuestra atención y teneros pegados a las páginas cuando se publique. Sí, me he levantado presuntuosa, mañana se me pasa y vuelvo a la espiral de negatividad y falta de confianza en la que nos sumimos los juntaletras unas cuantas veces al mes, por ser algo generosa, pero hoy (redoble de tambores), me ha invadido el espíritu de campañilla.     Y, ¿qué pasa cuando un creador se fascina con lo que tiene entre manos? Que aburre. Pregúntenle a mis confidentes, los veo huir por las esquinas cuando me acerco. De pronto consultan el teléfono y todo el mundo tiene una cita irrevocable, como cortar el pelo a su unicornio o pintar las uñas de su big foot. Y yo, que ya me anticipo …

Ese reto llamado NaNoWriMo

Buenos días, hace unos cuantos amaneceres que ando pensando a qué iba a dedicar mi entrada semanal (sí, madrugo algo para que me dé tiempo a todo) y qué mejor, que explicaros en qué ando inmersa. A los que me seguís por redes y leéis alguna que otra vez, no os sorprenderá conocer que si ya estaba algo liada con la reedición de mi novela Goleters Luna de Lenten (que merece otra entrada al respecto para explicarlo), tras una conversación con una compañera Rebeka October, que es una bellísima persona y buena escritora, me intentaba animar para que participase en un reto del que había oído hablar por encima pero en el que jamás había participado, el Nanowrimo. Esa palabra extraña que es un compuesto de otras, que viene a decir algo así: National Novel Writing Month, o lo que es lo mismo, escribe todo lo que puedas en un mes y no desfallezcas en el intento. Así que, tras unas charlas con Rebeka October y otra gran escritora, Raquel Estruch, me animaron a participar …

Un año más

Un año más, no sé si más sabia, si más experta, si más añeja, o más equivocada. Solo sé que más presente. Sumando días he recompuesto partes que estaban rotas y he cosido horas a los sueños, sí, porque aunque parezca que no es cierto, se necesita empeño para sumar peldaños a esa escalera imaginaria para que sea real. Me he caído muchas veces, las mismas que me he levantado y he errado, tanto, que la goma de borrar se ha desgastado. Pero al fin he aprendido a sonreír con ganas, desde el alma, haciendo que llegue a la mirada que les observa y les arropa. También me he perdonado, por todo lo que no me atreví a hacer y por todo lo que he abandonado. Y al ritmo de esta música he continuado bailando, porque para eso estamos en este baile, para no perder paso. Peino más canas y me sorprendo a cada instante, han vuelto mis historias y me arropan en este camino, con sus voces, sí, las que los que creamos tanto …

Desvaríos y otros menesteres V: Corregir

  Corregir, ese es mi estado actual, el de hoy, y el que centrará mi tarea durante bastante tiempo. ¿Es importante explicarlo? Puede que no, pero siento la imperiosa necesidad de hacerlo, supongo que para desconectar. He leído a muchos autores, profesionales en la materia, lectores, blogueros, y un largo etcétera sobre el importante hecho de corregir un proyecto, sea cual sea. Y lo que todos ponen de manifiesto y de forma común, es la dificultad que ello entraña. No es fácil, no. Una vez pasa la fase de enamoramiento (casi patético) de tu obra magna, comienza el despiece o desmembramiento. Es consabido que una vez ha reposado lo suficiente como para poder iniciar la siguiente etapa de un modo bastante objetivo (risas enlatadas). Y es entonces cuando empieza el interrogatorio personal e intransferible ¿esto lo he escrito yo?, ¿estás de broma, esa palabra en serio?, ¿más signos de puntuación?, ¿el pegamento que une estas frases?, ¿mi protagonista se ha tomado unos whiskies antes de salir de casa? Y así sin dejar cabecear hasta conseguir …

Hablar por hablar

Acostumbrados a poner palabras en situaciones que desencajan, en ocasiones procedemos al acto involuntario y poco aconsejable de hablar por hablar. Ante condiciones que nos hacen sentir incómodos, en una fiesta en la que no conoces a nadie, en el ascensor, en la cola del supermercado, en una sala de espera, intentando arreglar lo que se ha roto hace tiempo o simplemente consolando lo inconsolable. Y es que las personas nos habituamos a querer acompañar contextos con el verbo, a añadirle un poquito de aliño a la ensalada de la vida y muchas veces nos pasamos sazonando. No hay que generalizar, claro está, porque también los hay que prudentes, no dicen ni “mu”, pero eso ya es harina de otro costal, y hoy hemos venido aquí a hablar por hablar y lo demás ya vendrá. ¡Pasen y lean!, los titulares de la semana, por ejemplo: el resultado de una conversación insustancial en la que sin saber cómo te ves enfrascado en un monólogo en el que tu interlocutor te ha preguntado de forma trivial —¿cómo …

Historias desde su mirada

  Le dije que me diera una idea y con su pequeña sonrisa me preguntó qué era lo que quería, sin darle importancia, puede que por su gran imaginación o por no tener prejuicios a su corta edad y antes de que pudiese pensar en la tarea que le había encomendado ya me encontraba inmersa en su segundo cuento. Todos comenzaban de forma curiosa, con personajes fantásticos y se iban enredando a medida que le añadía acción a sus protagonistas, la de demonios y ángeles es para ti, te la regalo, «al final unos van al palacio de los otros y comparten ¿sabes?» y a mí solo me deja la tarea de la «portada» y no me queda otra que sonreír. Así es como debería ser siempre, dar forma a las historias que nacen de algo pequeño, sin necesidad de buscar más allá del mero placer de dejarse llevar, como hacer un bizcocho y amasar con las manos, de forma original, sin artificios. Crear desde el concepto y que nos guíen los impulsos, dejarse enredar …

Desvaríos y otros menesteres IV: ¿Tiene usted tiempo?

La hoja en blanco que todo lo admite y sin embargo que miedo da cuando tienes pocas ganas de dejar ir todo lo que te ronda por la cabeza. Dicen que hay que dejarse llevar y practicar todos los días, pero ¡Ay! Si fluyera lo que uno piensa. De vueltas al ejercicio de practicar sin tener demasiado en cuenta lo que va a salir, también es un mal recurso, no sea que te pongas a explicar cómo ordenas el cajón de los utensilios de cocina y acaben por bloquearte los del canal de cocina. Y entonces es cuando piensas desempolvar aquel relato que dejaste a medias, cuando el chico regresaba muy arrepentido y ella le perdonaba, pese a haber estado muy fastidiada, porque le quería. Lo relees y piensas que si en su momento era malo, ahora es peor, y acaba en eliminados en cero coma dos segundos. Te pones en plan metódico y piensas en publicar algo novedoso, diferente, fresco, los últimos titulares…, y recuerdas que lo que más se comenta es el estreno …

«Mañana puede ser un buen día»

Aquellas ocasiones en que lo más suave roza, coincide con el final de algo. Lo que no se quiere reconocer con la razón te lo muestra el impulso del cuerpo, con un gesto, con un simple rechazo y es ahí cuando debes estar alerta. La cantidad de veces en las que acallamos a la voz interna y continúas caminando «porque es una obligación, así me educaron, qué pensará A o B», como si todo eso importara. Como si estuviéramos obligados a agradar al resto, a no salir de lo común, «a dejar escapar trenes porque ya volverán a pasar», y en ese intermedio en el que suspendes la vida, ésta va pasando sin pedir permiso, sin preguntarte, ella va por libre, y o le hablas mirándola a los ojos y diciéndole alto y claro lo qué quieres, cuándo lo quieres y cómo lo quieres, o ella decide por ti. No podemos escoger, tenemos un contrato con la hipoteca que nos legaron al nacer, ahora no es buen momento, yo no estoy hecho para eso, fíjate …