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Hoy es un día especial

Puede ser casualidad, aunque hace mucho tiempo que dejé de creer en ellas. Pero hoy es 12 del 12, justo hace dos meses que El universo de tu corazón llegó a todos vosotros, por lo menos a los que lo habéis leído y no tenía pensado nada especial. Sin embargo, como he dicho al principio nada es fruto de la casualidad, y si hoy he venido a desempolvar el blog y a contarte unas cuantas cosas es por algo. Ven, que quizás te guste conocer unos pocos secretos de la Serie Sunflower, de los caminos de baldosas amarillas y de los cumple-mes con más significado de lo que pueda parecer en un inicio. Hoy es un día especial.

La serie nació sin intención, como tantas, supongo. Escribí una novela New Adult fascinada por todo lo que había leído durante años y me había enamorado por el subgénero; así que me envalentoné a ponerle voz a unos personajes que rondaban en mi cabeza hacía tiempo. Yo venía del subgénero de romántica paranormal-fantástica, ya que había autopublicado una novela sin grandes pretensiones, pero que me tenía flipadísima día y noche: Goleters Luna de Lenten. Una novela con título poco comercial, como tantas otras cosas incongruentes que se hacen en la vida, y a las que apuestas el todo por el todo. (Conste que sigo amando el título y el contenido). 

Por lo que no supe muy bien, qué hacía yo en algo tan distinto que me encantaba leer. Pero… ¿Escribirlo?

De hecho, a día de hoy, aún me lo pregunto cada vez que me siento ante el ordenador, ¿qué hago escribiendo una novela, flipada? (Aquí ya no sé si habla el «síndrome del escritor impostor» ese del que tanto se habla en miles de post chachis o simplemente mi inseguridad perenne).

Hace ya cuatro años vio la luz la primera novela de la serie: El sonido de tu mirada. Alguien que admiro mucho, a pesar de que ahora no mantengamos tanto el contacto, me dijo: «es una New Adult de las de siempre, enhorabuena, he disfrutado leyéndola». Y se me quedó aquello grabado a fuego. Porque para una novata, que apostaran por mí fue un subidón importante.

 

Eso sí, he de decirte que hoy no vengo a hablarte de mi yo escritora. Hoy es un día especial en el que se cierra al fin un ciclo para mí. Hoy es el día en el que les digo adiós a ellos, a mis chicos, a unos personajes que me han acompañado durante muchos años, con los que he llorado, he sufrido, he aprendido, pero sobre todo, he disfrutado. Los hermanos Kline y todos los personajes de la serie me han regalado unos momentos únicos que no olvidaré nunca.

Te preguntarás por qué los despido hoy, y no el día que puse fin al último libro de la serie. Sencillo. Porque hoy ha sido el primer día que al fin he cerrado sus libretas de notas, he archivado sus fotos, y les he dado las gracias por aparecer en mi vida y enseñarme tanto. Ya te lo he dicho antes: hoy es un día especial.

Cada persona necesita sus tiempos, yo siempre fui lenta en todo, hasta en darme cuenta de que la canción había dejado de sonar cuando aún bailaba, ¿te suena? Soy imperfecta, como mis personajes. 😛

Ellos se han equivocado, han sufrido, han sido humanos y han hecho daño, han hecho reír, han hecho llorar, con sus claros oscuros, con sus inseguridades, con sus miedos, con sus errores y sus aciertos. Y hemos viajado juntos por las maravillosas extensiones de Kansas; creo que he soñado tantas veces con aquellas praderas interminables de hierba verde meciéndose al viento y con las puestas de sol en los campos sembrados de girasoles que soy capaz de describirlos con los ojos cerrados.

Pero lo cierto es que nunca he viajado a Kansas, no de forma física. Espero poder solventarlo algún día. Eso sí, he viajado de forma imaginaria durante todos estos años con Nathan y Leah, con Max y Amanda, con Thomas y Jess, con sus tres historias de amor, con sus tres títulos que forman juegos de palabras y, sin embargo, nada tienen que ver entre sí. El sonido de tu mirada, El amanecer de tu sonrisa y El universo de tu corazón. Digo que nada tienen que ver entre sí porque forman parte de una serie, pero son historias independientes que se pueden leer sin necesidad de haber leído las otras.

Podía haber extendido la serie hasta el infinito, podía haberles dado su historia a otros muchos personajes secundarios que en ella aparecen… Pese a todo, les digo adiós porque a veces, forzar algo, solo consigue que tarde mucho en llegar y que el resultado no sea lo esperado. Malditas expectativas, ¿verdad? (Os lo cuento por aquellas personas que me habéis pedido la historia de algunos personajes).

Me costó mucho superar la huella que dejaron Max y Amanda, en El amanecer de tu sonrisa, tanto que me paralizó durante más de un año y me vi incapaz de continuar con la serie por miedo a defraudar. ¿Qué tonta no? Ya ves que no todo es lo que parece y que, a veces, nosotros mismos somos nuestros peores enemigos.

De eso también te hablo en El universo de tu corazón, de redescubrirse, de quererse a uno mismo, de perdonarse, de concederse tiempos, de la amistad, y del amor verdadero. De aprender del ciclo de la vida y, en este caso, del ciclo de una flor maravillosa: El girasol. No te cuento nada más porque sería injusto para la maravillosa historia que merece que le des una oportunidad y para esas ilustraciones preciosas que hay en su interior, también.

Todavía tengo con candado el tablero de El universo de tu corazón con todas las escenas que me inspiraron y con ellos, con las personas reales, con mis musos, los mismos que llamaron a mi puerta cuando no sabía cómo dar el cierre a la serie: Taylor Smith y Trey Baxter, mis perfectos Jess y Thomas, una pareja preciosa que llegaron a mi Instagram por casualidad y que lo hicieron para quedarse y regalarme una de las historias de amor más bonita que nunca he escrito. Una historia de amistad y de superación. Espero hacerlo público algún día. 

La serie nació en Kansas, por El mago de Oz, historia que adoro, en concreto en Lawrence, esto por un guiño a esa serie que me chifla: Supernatural. Recuerdo que justo acababa de leer una trilogía de un roquero que me dejó muy in love y quise escribir la mía propia: ¿un roquero atormentado? (Acá nuestro Nathan enamorado hasta las cejas de la pequeña del clan, Leah). Allá que me lancé. Conforme la escribía, se mezclaron canciones de rock con country, apareció un cowboy más atormentado todavía: Max-robacorazones-Kline. Una historia dura y bonita a partes iguales. Y, por último, el de en medio, aquel que siempre pasó desapercibido, pero que para mí ha sido mi talón de Aquiles: Thomas.

Han sido unos años maravillosos. He aprendido tanto con la Serie Sunflower que no me cansaré nunca de agradecerles todas estas noches de desvelos, de sonrisas, de buenos y malos momentos. De borrar, de rehacer, de volver a empezar, de música, de nervios por sus publicaciones, de correcciones… Gracias, queridos míos. Hoy es un día especial. Hoy le doy un último vistazo a vuestras historias que siempre guardaré con todo el amor del mundo en mi corazón y brindo con vosotros con una buena copa de Rioja tinto y el final de un ciclo increíble.

Hasta siempre, Leah, mi niña lista y preciosa.

Hasta siempre, Nathan, mi roquero de corazón grande y cabezota.

Hasta siempre, Amanda, mi princesa perdida de genio y alma pura.

Hasta siempre, Max, mi ranchero de las estrellas y de los amaneceres increíbles.

Hasta siempre, Jess, mi luchadora fuerte y generosa.

Hasta siempre, Thomas, el chico de la sonrisa brillante y el corazón gigante.

Gracias por tanto…

Y gracias a ti por acompañarme en este maravilloso camino.

Namasté.

Inma. 

Foto de cabecera de Jeb Buchman en Unsplash

 

 

 

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

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