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Historias desde su mirada

 

Le dije que me diera una idea y con su pequeña sonrisa me preguntó qué era lo que quería, sin darle importancia, puede que por su gran imaginación o por no tener prejuicios a su corta edad y antes de que pudiese pensar en la tarea que le había encomendado ya me encontraba inmersa en su segundo cuento.

Todos comenzaban de forma curiosa, con personajes fantásticos y se iban enredando a medida que le añadía acción a sus protagonistas, la de demonios y ángeles es para ti, te la regalo, «al final unos van al palacio de los otros y comparten ¿sabes?» y a mí solo me deja la tarea de la «portada» y no me queda otra que sonreír.

Así es como debería ser siempre, dar forma a las historias que nacen de algo pequeño, sin necesidad de buscar más allá del mero placer de dejarse llevar, como hacer un bizcocho y amasar con las manos, de forma original, sin artificios.

Crear desde el concepto y que nos guíen los impulsos, dejarse enredar por las palabras y hacerlas bailar con el verbo. Sentir la curiosidad desde una mirada sin barreras.

Así es como una pequeña historia puede ser una gran apuesta. Dándole la confianza de un amigo de la infancia que se sienta a tu lado y te escucha en los días grises, que deja que fluya lo que te nace desde adentro y no espera nada más porque esa es la verdadera esencia.

Y entonces piensas en aquellas que dejaste en el tintero, las que sin darles oportunidad fueron condenadas a no ver la luz, y reconsideras cuál pudiera ser el motivo, quizás en el camino de su creación olvidase darles el protagonismo que merecían y dejarlas crecer alas, con la inmensidad de un mar reducida en una sola gota.

Porque si dejamos que pierdan el cariño con el que un niño cuida al cuento creado en su imaginación, abandonan su esencia.

Así que buscando esa mirada que atiende la paleta de colores de una sonrisa y sabe de pisar charcos y salpicarse siempre que llueve, la que se enamora del brillo de las alas de una mosca y se pringa con mermelada sin contar los días pares del calendario, la que sazona con canciones contando los pasos de las baldosas del paseo del domingo, o que sabe de monstruos debajo de la cama y los apacigua con estrellas, esa que brilla aunque se le hayan pelado las rodillas tras una caída y se chupa el dedo para sanar la herida, la que atiende una llamada de canto de sirenas y se lanza al mar revuelto con el salvavidas de la esperanza del sol que le ampara, buscándola me encontré la mejor de las magias.

A mis historias solo les pido que reflejen la ilusión de su mirada.

 

©Inma Cerezo.

Imagen de Inma Cerezo.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

1 Comentario

  1. Marta Cobos dice

    Estoy enamorada del juego de palabras que haces en cada relato. Precioso, como usted señorita Cerezo. <3

    • Inma dice

      Quizá sea algo que proviene de familia, la belleza intrínseca en el alma.
      Besos querido tesoro.

  2. lali dice

    Meravallós meravellós! «dejarse enredar por las palabras y hacerlas bailar con el verbo» es màxima aquesta frase! tot el relat sona a repic de campanes i omple l’ànima de ganes, no se ben bé de què…potser de ganes de seguir llegint més! 🙂

    • Inma dice

      Ohhhhhhh, merci Lali, m’encanta que vinguis a visitar-me i hem regalis aquestes paraules tan boniques.

      Un petò i una abraçada de cotò dolç.

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