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Desvaríos y otros menesteres IV: ¿Tiene usted tiempo?

La hoja en blanco que todo lo admite y sin embargo que miedo da cuando tienes pocas ganas de dejar ir todo lo que te ronda por la cabeza. Dicen que hay que dejarse llevar y practicar todos los días, pero ¡Ay! Si fluyera lo que uno piensa.

De vueltas al ejercicio de practicar sin tener demasiado en cuenta lo que va a salir, también es un mal recurso, no sea que te pongas a explicar cómo ordenas el cajón de los utensilios de cocina y acaben por bloquearte los del canal de cocina.

Y entonces es cuando piensas desempolvar aquel relato que dejaste a medias, cuando el chico regresaba muy arrepentido y ella le perdonaba, pese a haber estado muy fastidiada, porque le quería. Lo relees y piensas que si en su momento era malo, ahora es peor, y acaba en eliminados en cero coma dos segundos.

Te pones en plan metódico y piensas en publicar algo novedoso, diferente, fresco, los últimos titulares…, y recuerdas que lo que más se comenta es el estreno de una película muy esperada de la que no te has leído el libro o de Gran Hermano VIP.

Recurrir a hablar de tu vida no es la salida, si no quieres aburrir a los pocos que te leen, que en gran parte son los que ya la conocen y agradecerían que escribieras ficción de la que no se cree nadie pero que si la adornas con cierta gracia puede hacer pasar el rato, y el minuto de gloria que se desea que no supere tu post porque el tiempo es oro y perderlo en tu blog no es una de las tareas prioritarias.

Entonces determinado a actualizar tu página web, pensando en charlas interesantes sobre posicionamientos web, pluggins, marketing on line y lo básico y primordial que necesitas para todo ello, TIEMPO, es cuando lo tienes claro.

Para todo en esta vida necesitas una dosis elevada de ganas y otro tanto «y añadiría yo, más» de tiempo. Esa es la palabra mágica. Querer es poder, y se supone que si quieres te lo quitas de otras cosas, pero disculpadme si me equivoco, no todo es querer, también es poder. Que últimamente se ha puesto muy de moda el: “lucha por lo que quieres, un sí siempre es la respuesta, el límite lo pones tú”, y otras frases motivadoras que comparto pero no profeso.

Ya lo he dicho, ¡a la hoguera, holgazana, predicadora del mal ejemplo y la gandulería…! Pero no, hay mucha excusa y miedo encubierto en muchas de las decisiones que no tomamos, y también hay mucha obligación impuesta para mantener este carro de vida al que todos nos hemos montado (o nos han montado) y en el que o ponemos un palo en la rueda o te tiras en marcha porque para ti no se va a parar.

Así que decides de dónde vas a recortar el tiempo y ya pones los ojos en blanco pensando en las horas que ya le restas al sueño, amigos y familia. Ya lo tienes: lo puedes quitar de las horas que el fin de semana ibas a dedicar a hacer el ejercicio que no haces entre semana y entonces te coge la culpabilidad porque ya tienes una edad y pronto te ataca el colesterol y el antiestético michelín.

Y de pronto te ves inmerso en una espiral de hojas de cálculo para cuadrar los horarios en casa, con las extraescolares de los niños, cancelas el café que por fin ibas a tomar con tus amigas los viernes por la tarde, el vermut del domingo con los cuñados y la cena de los sábados en casa de los suegros. Tienes un hueco mientras has puesto el lavavajillas y preparas la comida del día siguiente, le añades una hora de antes de irte a dormir que aprovechabas para leer la actualidad en el móvil y saber de qué hablar con tus compañeros de trabajo en el descanso del café, recuerdas que no podrás bajar a la mascota que nunca has tenido y que dejarás para más adelante las clases de chino, por si hay que emigrar.

Agotado, y sin saber a ciencia cierta porqué necesitabas tiempo y para qué, cierras la hoja de cálculo sin guardar cambios, apagas el ordenador y te vas a dormir un día más. A la mañana siguiente te compras un libro que te han comentado que es la bomba que te va a ayudar porque tiene la clave del éxito «si no hubiese gente crédula no se venderían miles de ejemplares», y tras haber invertido dinero y tiempo, descubres que eres un poco más gilipollas por creer en duendes y que o te lo trabajas tú solito o el tiempo no viene con extra por tu cara bonita.

Así pues, el resumen que ya ni me acuerdo, es que si has llegado al final de esto es que eres una gran persona, por haber dedicado parte de tu maravilloso tiempo, que todavía no he encontrado la clave, ni creo que a mi edad lo consiga, y que si tú la tienes eres millonario por saber emplearlo como debes, quieres y puedes.

Gracias de corazón y hasta mi próxima entrada.

 

©Inma Cerezo.

Imagen de Pixabay.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

1 Comentario

  1. Cuca dice

    Tú si que eres maravillosa y una gran persona por compartir tus desvaríos, que como tú son preciosos tanto por lo que dicen como por el mundo maravilloso que dejan ver.

    Gracias a ti siempre por ser.

  2. Cuando mezclamos la incertidumbre con la impotencia todo en nosotros está en faces de experimentación..y no llegaremos a ningún lado.Lo dices claro..gran escrito..
    Saludos desde el sur

  3. En modo alguno considero «pérdida de tiempo» el que he invertido leyendo tu escrito, bien invertido está porque me ha hecho sonreir. Gracias y espero que sigas «perdiendo el tiempo» y escribiendo entre actos…;)

    • ¡Muchas gracias bonica!
      Siempre un halago que me leas y que me dediques tu tiempo.
      Petonets!!!

  4. silvia dice

    Hace tiempo…hablando de tiempo…que sabes la respuesta…solo tienes que vencer el miedo y lanzarte al vacio…el tiempo lo tienes en tus manos…un beso

    • Inma dice

      Ainsss, el tiempo que nos tiene embargados. Pero tienes razón.

      Mil besos y gracias por el paseo 😉

  5. Inma:

    En cierta ocasión, en una conversación informal hablando del humorismo cubano y su sumisión al régimen totalitario de los Castro con el dueño y editor de Ediciones Universal (soy el diseñador de esta editorial), éste me dijo: ¿por qué no escribes tus memorias del tiempo que trabajaste en la prensa en Cuba como caricaturista?
    Fue la primera vez que me di cuenta que tiempo había pasado y que me estaba poniendo viejo. Sentí la sensación de estar atrapado en el tiempo, que se había terminado mi tiempo…
    Desde entonces, cuando escribo acerca del humorismo gráfico cubano de la época que me tocó vivir a partir de 1959, siempre evito -no siempre con éxito- hacer referencia a mi experiencia de vida. Eso me hace libre y disfruto del tiempo sin recordar el pasado. Porque hablar de tiempo pasado siempre te lleva a sacar conclusiones de lo que no hiciste y de lo que debía haber hecho… Y TODO eso es un tedio porque nadie puede cambiar el tiempo y lo que ocurre o ocurrió dentro de ese espacio de vida.

    Te invito a leer algunas historias del tiempo vivido por el humorismo gráfico cubano.
    http://humorgraficocubano.blogspot.com/

    LGFresquet

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