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«Mañana puede ser un buen día»

Aquellas ocasiones en que lo más suave roza, coincide con el final de algo.

Lo que no se quiere reconocer con la razón te lo muestra el impulso del cuerpo, con un gesto, con un simple rechazo y es ahí cuando debes estar alerta.

La cantidad de veces en las que acallamos a la voz interna y continúas caminando «porque es una obligación, así me educaron, qué pensará A o B», como si todo eso importara.

Como si estuviéramos obligados a agradar al resto, a no salir de lo común, «a dejar escapar trenes porque ya volverán a pasar», y en ese intermedio en el que suspendes la vida, ésta va pasando sin pedir permiso, sin preguntarte, ella va por libre, y o le hablas mirándola a los ojos y diciéndole alto y claro lo qué quieres, cuándo lo quieres y cómo lo quieres, o ella decide por ti.

No podemos escoger, tenemos un contrato con la hipoteca que nos legaron al nacer, ahora no es buen momento, yo no estoy hecho para eso, fíjate como está todo, ojo no vayas por ahí que al final del camino hay un abismo, me han dicho que invertir en emociones tiene un valor poco rentable, la clase de mercado en el que quieres emplear tu tiempo no está al alza…

Y miles de excusas más que podríamos reconocer con solo pestañear, ¿pero nunca te dijeron que si quieres puedes volar?, ¿que todo lo que hoy te da miedo quizá sea el impulso que necesitas para hacer aquello que ayer te negabas?

Algunos le llaman valentía, otros ser “kamikaze”, pero solo son visiones diferentes, y a quién debemos escuchar es a lo que nos dice esa voz que silenciamos y que nos hace ser cada día un poco más pequeños en vez de crecer.

Puede que los límites representen los miedos que no nos atrevemos a ventilar por la puerta grande, porque al final son los mejores aliados para dejarnos en casa y cerrar ventanas y puertas.

Dicen que mañana va a llover y quizá sea un buen momento para salir a chapotear en los charcos.

¿Te atreves?

© Inma Cerezo.

Imagen de Inma Cerezo.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

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