Voces de la novela romántica
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Una romántica ¿nace o se hace?

De vez en cuando me asaltan dudas, de aquellas que te pueden hacer perder el tren (no en sentido figurado, perderlo de verdad). Me planteo cuestiones y sus posibles respuestas, no de aquellas filosóficas ni centradas en resolver problemas tan antiguos como la humanidad 😉 —hoy lo bordo, atentos—. Estáis pensando en cosas tipo, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?, ¿a qué huelen las nubes?, ¿por qué encogemos los hombros cuando nos cae la lluvia y no llevamos paraguas?… No, esas no son sobre las que os voy a hablar, aunque también me intrigan. Nos vamos a centrar en nuestro género favorito, y por qué no, en una duda que me asalta cada vez con más insistencia, una romántica ¿nace o se hace?

Tras divagar largo y tendido, siempre exagerando, he podido comprobar varias cosas.

Están aquellas personas que desde siempre han sentido un ferviente interés por el género romántico y desde que tienen uso de razón, han leído y tenido cierto contacto con sus historias. No hablo solo de novelas, también incluimos películas y series. Podrían ser aquel grupo que, pese a poder aventurarse en otros géneros, siempre encuentran el lado romántico a la historia. Aquellas que no necesitan las 10 razones por las que leer novela romántica. Y aunque pueden disfrutar de una buena novela negra o de una comedia, para rematar un día de pena o simplemente por el hecho de descubrir qué pasó en esa saga que la tiene enganchada desde el primer capítulo, ojeará las páginas de una novela romántica y se irá a dormir con una sonrisa en los labios. Hablamos de las románticas empedernidas, las que sí o sí, les recorre el género por la sangre y casi podría decirse que es un sello de identidad.

Romantica empedernida

Después nos encontramos con otro sector, aquel que incluye a los nuevos adeptos al género, recién llegados tras el boom de ciertas sagas que arrasaron por su, como decirlo, modo distinto de enfocar ciertos juegos sexuales. Gracias a ello, contamos con un número cada vez más elevado, de seguidores y lectores de nuestro género favorito, que tras dejarse guiar por el canto de sirenas y devorar esa saga llena de sombras, se aventuraron a conocer otras autoras y diferentes novelas, siendo tal la sorpresa y sintiéndose tan atraídas por los diferentes personajes masculinos que en ellas encontraban y por las numerosas mujeres de bandera que  ellas protagonizaban, que se sumaron a esta enorme familia. Hablamos de las nuevas románticas, que abanderan y defienden el género como el que más y que hacen que esto valga la pena.

nuevas romanticas

También se esconden entre las adeptas, aquellas que pese a no querer consentir e intentar no dejarse llevar. Acaban entre las estanterías de novela romántica de una gran superficie, colocando en el carro de la compra su adquisición entre el suavizante para la ropa y el pescado congelado. Aquella que cuando va a pagar le explica al cajero, poniendo los ojos en blanco, que es para un regalo. Se nos escapaban, las románticas disimuladas.

romanticas disimuladas

No podemos obviar al grupo que, ni de broma leen, ni hablan si no es para criticar, aborrecen y manifiestan públicamente cada vez que se les pregunta y si no, también, sobre la romántica. Declarándola un género inferior, menospreciando a sus lectores, ya no hablemos de a sus escritores y mostrando su más sincera repulsa a todo lo que tenga que ver con ello. Lo habéis adivinado, las románticas renegadas.

Romanticas renegadas

Y es entonces cuándo me pregunto, una Romántica, ¿nace o se hace? ¿Te acompaña desde que llegaste a tener conocimiento o simplemente llegó a tu vida como una ola? ¿Que seas romántica quiere decir que no eres histórica? ¿Si lees y defiendes públicamente la Romántica eres una apestada? ¿Los que reniegan del género no lo devoran a escondidas?

¿Tú qué piensas?

Una Romántica, ¿nace o se hace?

Hasta la próxima semana, gracias por la lectura.

Inma.

Foto de cabecera de Gratisography, gifs de Tumblr.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

1 Comentario

  1. Interesantes preguntas. Imagino que cada uno tiene sus respuestas.
    En mi caso, puedo decir sin rubor que saqué de mí muy tarde la romántica que llevaba dentro sin yo saberlo. Es cierto que siempre me gustaron las historias “bonitas” esas que te hacían sonreír al final de la novela, y que en cierto modo “acababan bien”. Es cierto que me gustaban las historias clásicas de aventuras, y las góticas, y las del Oeste, con tipos firmes, cuyos actos estaban regidos por la valentía y el honor. Sin embargo no leía romántica, en parte por desconocimiento y en parte porque la gente de mi generación, en general, no lo hacía. Llegué a este género por casualidad, después de una larga enfermedad, al apuntarme a un curso on line de La Máquina china, dirigido por José de La Rosa. Entonces no tenía ni idea del cambio radical que iba a sufrir mi existencia, y mi pensamiento. Allí encontré excelentes amigas, hoy fantásticas escritoras de romántica, y sobre todo maravillosas historias de amor, de las que nunca se olvidan.
    No sé para otros, yo leo ( mejor dicho, devoro), escribo, creo con los ojos cerrados y defiendo la novela romántica sin rubor.
    Siempre me ha dado pena la gente que critica sin conocer, porque cierra el espíritu a lo bueno que nos presenta la vida. Quienes ridiculizan la novela romántica no saben que se está perdiendo lo mejor de un todo completo, de un inmenso conjunto, el de los libros de aventuras, romance, pasión, suspense, ciencia ficción, y un largo etcétera. Y siempre, con un final que nos lleva a la dicha absoluta.

    • Querida Lydia,
      Con tu comentario has dado un broche de oro a mi artículo, mi más sincera enhorabuena. Tus palabras nos transmiten lo que todo amante de la novela romántica conoce y por suerte disfruta. Estoy contigo cien por cien.
      Gracias por comentar y acercarnos un poco más a este mundo tan apasionante.
      Biquiños!

  2. En mi caso yo creo que fue de nacimiento.
    Ya con los libros infantiles/juveniles me gustaba que tuvieran una parte romántica. Por ejemplo con la serie de PAKTO que sí, que me gustaba como resolvían los misterios pero no podía parar de preguntarme cuándo le confesaría por fin sus sentimientos Tarzan a Gaby. Ahora me encanta el suspense romántico.
    Lo que el viento se llevó, Cumbres Borrascosas, Jane Eyre… los leí cuando todavía estaba en la EGB. De ahí pasé a Victoria Holt y tras ella a lo que conocemos ya sí como novela romántica: Lindsay, Deveraux, Blake ¡que poquita variedad teníamos por aquel entonces!
    Pero al final, llevemos leyendo romántica 2 años o 20, lo importante es disfrutarla sin complejos.
    Un abrazo

    • Muchas gracias por tu comentario Isabel.
      Me siento muy identificada con tu trayectoria, a mí también me ocurría algo parecido y buscaba el lado romántico a todo lo que leía 😉
      Estoy contigo, leerla y decirlo sin ningún tipo de tapujo, esa es la idea.
      Romántica empedernida entonces ¿no?
      Un abrazo y gracias por tus palabras de nuevo.

  3. Yo ya era romántica antes de que un libro como tal cayera en mis manos. Me moría por las comedias románticas del cine; me interesaba más de lo que pudiera pasar entre los personajes que la propia trama de las series de televisión; imaginaba viajes de aventuras de la mano de un pirata trasnochado o un espía aguerrido; huía de los dramas que acaban bien y solo buscaba novelas con final feliz, cualquiera que fuese el género, y así podría seguir hasta el infinito, pero no leía “romántica” hasta que, una compañera de la oficina puso en mis manos un libro que contenía todas esas premisas… Y sucumbí.
    No solo sucumbí a su lectura (que no he dejado de devorar desde entonces), sino que además la escribo, vivo, defiendo sin ningún tipo de pudor, porque lo importante no es hacer lo que el resto del mundo piensa que está bien, sino convencer al resto del mundo de que lo que tú haces es correcto. Quizá no “lo correcto”, pero muy adecuado para ti y, el que no quiera verlo… ¿De verdad te importa el que no quiera verlo?
    Gracias por tu reflexión, Inma. Un besito

    • ¡Ay! Lucía qué ilusión verte por aquí.
      Qué bonitas palabras y qué mensaje tan importante nos has mostrado con este ejemplar comentario, me quedo con estas:
      “…porque lo importante no es hacer lo que el resto del mundo piensa que está bien, sino convencer al resto del mundo de que lo que tú haces es correcto. Quizá no “lo correcto”, pero muy adecuado para ti y, el que no quiera verlo… ¿De verdad te importa el que no quiera verlo?”.
      Toda la razón del mundo, me alegra saber que tú también eres una “romántica empedernida”, aunque eso ya lo sabía 😉
      Besos querida Lucía.
      Y gracias a ti por la visita y tus palabras.

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