Voces de la novela romántica
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Los hombres de la romántica.

Hoy vengo a hablaros de protagonistas masculinos, los hombres de la romántica. Lo sé, con el nuevo año me he desatado. Quería ver qué es lo que nos empuja a engullir una novela, cuál es el motivo; cómo nos comportamos con determinados libros y lo que es mejor, por quién suspiramos.

En definitiva, lo que se diría con otras palabras, ese protagonista me lo quedo y si puede ser vitalicio.

Adentrándome en una de las verdades fundamentales en las que nos podemos basar las devoradoras de novela romántica, sin generalizar of course, es empatizar con nuestra protagonista femenina, sufrir con ella, querer darle dos tortas cuando no reacciona e incluso, sonreír como una tonta, cuando por fin todo ese camino de “no” rosas llega al lago de los cisnes y voilà, se quieren.

Pero poniendo de relieve el motivo de este post, por el que me he decidido a escribiros sobre mi opinión al respecto; yo, de lo que he venido a hablar es de ellos.

Sí, del atormentado, el motero, el chico malo, el profesor guapo, el surfero buenorro, el bombero divorciado cañón, el highlander con falda de felpa y piernas de escándalo, el vampiro con sonrisa Profident, el rico con gustos perversos, el mejor amigo de un hermano mayor…

Os hacéis una idea ¿no?

En definitiva, el que sabe cómo poner los puntos sobre las íes.

Para ello, un requisito imprescindible: desechar los que ofenden, vejan, maltratan o humillan. Eliminados, no deberían considerarse un buen protagonista de novela romántica.

¿Qué me lo quieres adornar? Si la sensación que me queda, es la de querer saltar dentro de la novela y llevarme a la chica para que no lo vuelva a ver en su vida y sepa que eso no es amor; definitivamente NO me gusta ese protagonista.

El inmortal que ha vivido tanto, de todos los colores y sabores y que se cree con la verdad absoluta. Dios de todos los mundos habidos y por haber, que te hago un encanto y me ves como el Adonis del Universo.

Perfecto, pero aunque sea ficción, fantasía o paranormal, no desates la ira de las furias, haciendo que ella vomite arco iris cada vez que él pestañea. Prefiero los defectos, y algún que otro gazapo; que se despeine el pelo dorado como el trigo o sude en exceso, mientras lucha la guerra de los tres mil mundos y llegue a casa maloliente. Que no lo sepa todo, aunque sea una divinidad que está como un queso. Por favor, que le chorree un poco de humildad cada treinta páginas, para que no se me sequen las córneas ante tanto brillo de perfección.

Qué decir del buenorro, mejor trabajador de año; el que tenía todas las medallas de boyscout y sabe cocinar, mientras recita Hamlet. Ese al que su madre adora, tiene un perro monísimo y todas se lo rifan pero Oh my God! Sorprendentemente está soltero y entero.

Los hombre de la Romántica

Vale, lo confieso, me encantan, me gustan y sonrío como una boba hasta que paro, rebobino y abro los ojos. ¿Tú te lo crees? Yo tampoco.

Ella le buscará los tres pies al gato, seguro, porque nuestra chica es lista como los ratones colorados y seguro que pronto descubre que en realidad no es tan bueno en la cocina y que cuando se ríe hace un ruidito molesto que la saca de quicio, además de tener una hermana insoportable y molesta, que se mete en todo a todas horas.

Ahora ya comienza a gustarme nuestro chico. Sí, incluso cuando no está atento a lo que ella le dice y se descuida el día especial en el que hacen un cumple mes, de su primer beso bajo la lluvia. Querido protagonista adorable, tú sabes cómo hacerte un hueco en nuestro corazón, no la fastidies.

Los hombres de la Romántica

La cosa se complica con el Conde de los reinos de unos cuantos siglos atrás. Ese que tiene un porte exquisito, una educación divina y los mejores caballos del reino. Aquel que desposó a la princesa de la comarca de Villa-Arriba con unas bodas que duraron ocho días y sus ocho noches y, por la mala fortuna de la vida enviudó, dejándolo solo y desesperado.

Conoce a nuestra damisela, que cree en apuros y la quiere rescatar, hacerla suya, y preservarla de por vida. Guardándola en palacio, donde ella bordará los mejores pañuelos de seda y suspirará cada vez que él vuelva de cacería. Suerte de las noches de pasión “no” desenfrenada y los cuatro vástagos iguales que su padre; que la llenaron de dicha y redicha. Me dormí en el primer capítulo y desperté cuando ella cortaba una rosa del mejor jardín de palacio, para ponerla en su vida de florero.

No, nuestra damisela, no se enamorará de él, a no ser que pese a la época, la comprenda, troten juntos y galopen por lo prados verdes; que no la mantenga escondida bajo ocho cerrojos y solo pueda lucir las faldas y corsés de la época, en el baile anual. En caso contrario, váyase Señor Conde por donde vino y cómprese unos viñedos que le saldrá más rentable, tras unas cosechas.

Y ¿qué me decís del atormentado?, ese que ha tenido una vida tan dura, jodida y perra que nos lo recuerda cada tres palabras y al final no sabes si pagarle un psicoanalista o tejerle un jersey de lana para abrigarle en los días fríos, que en su caso son los trescientos sesenta y cinco, suma y sigue.

Los hombres de la Romántica

Vale, puede que algo de atormentado, dolor y rechazo al amor, al principio levante cierta atracción, pero debería ser suficiente. No es necesario que nuestra chica desee rescatarlo de las garras de la mala fortuna y se quiera hacer el harakiri, cada vez que él no se crea merecedor de su amor, porque no puede con su vida.

Démosle un margen, dejemos que no se ahogue en la desdicha y no la arrastre a ella, de paso, a un mundo de autodestrucción e inseguridades. Nos gusta el punto misterioso y dolido, pero no necesitamos sudar tinta con los enredos de la mente de un triste crónico.

Ya no entro en el: “tengo una boa que cuando entra en la cueva te limpia las amígdalas” o en el: “mi tableta de chocolate es lo más fantástico del mi mundo plástico y lo sabes”, incluso el: “soy tan, tan, tan, tan…, que me convertí en campana”.

Un poquito de por favor, que nuestras protagonistas femeninas están huyendo a lo Thelma y Louise, por los desiertos del mundo, buscando acantilados por lo que despeñar sus sueños ante tanta perfección, ego desmesurado y cuerpos impecables en los que sus defectos relucen como un espejo.

Los hombres de la Romántica

En definitiva, leo mucho, devoro libros, sobre todo de romántica, pero, me enamoro poco.

El que consigue llegarme al corazón, hacerme suspirar y releer el libro entre una y mil veces, es aquel que, pese a estar buenísimo, no es perfecto. Aquel que aun siendo un ser paranormal, todavía pisa el suelo con los pies.

Un protagonista que puede proponer juegos diferentes en la cama subidos de tono y siempre es, con el consentimiento y aprobación de su pareja de juego.

Uno que, aunque vive en un siglo en el que las mujeres por desgracia no podían participar en todo, consigue que lo respete, por saber hacer a su pareja, su igual.

El que sufre y no ha tenido una vida fácil pero avanza con la historia y da la mano a la felicidad, sin arrastrar la tristeza, hasta límites insospechados.

Aquel que no tiene un físico espectacular, ni el mejor trabajo del mundo, ni es millonario, ni deportista.

Puede ser el panadero, tu vecino o el profesor de aritmética pero me ha llegado al corazón porque ha conseguido atraparme con su naturalidad, haciendo sonreír a nuestra chica, sobrellevando los problemas con estoicidad y sin culpar a nadie de su karma.

El chico que la fastidia más de lo que debe pero se esfuerza por compensar con un chiste malo.

 

Los hombres de la Romántica

El vampiro que bebe sangre porque es su naturaleza y no se esconde, aunque se muera por morder a nuestra protagonista cada vez que la ve.

Podría seguir durante tres años, porque son muchos, demasiados, los que consiguen hacerme sonreír y cerrar un libro con una sonrisa. Aquellos a los que pediría a los Reyes, porque han ayudado a que la historia funcione y quiera leer más de ellos.

Y ahora os pregunto ¿cuál es vuestro protagonista masculino preferido?

Gracias por leerme, ya sabéis, si no estáis de acuerdo podéis comentar, ponerme verde (sin insultar) o bloquearme, pero si os ha gustado, también podéis dejar vuestras impresiones (con corazones de colores), compartirlo e incluso leer el resto de entradas.

(Y cuando salga a la venta mi libro comprarlo, y ver si mi protagonista masculino cumple vuestros sueños más tórridos, o no…).

Hasta la próxima entrada, ¿queréis que hablemos sobre ellas? 😛

Inma.

Imagen de cabecera Joshua Earle, gifs de Tumblr.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

1 Comentario

  1. Me ha gustado mucho tu entrada y me ha arrancado más de una sonrisa.
    Autoras y lectoras buscamos en las páginas de los libros muchas cosas: aventura, acción, intriga y amor, y si es de la mano de un personaje irresistible mejor, pero como dice, algunas cosas pueden tornarse repetitivas y se agradece el cambio.
    Aún no he probado ningún conde jajaja.
    Besos alados,
    Lu

    • Jajajajajaja yo tampoco, lo tendremos en cuenta. Quería mostrar mi opinión con un toque de humor, que al fin y al cabo es de lo que se trata, con una crítica constructiva. Reconociendo que yo también debo aprender mucho y lo que me gusta cuando leo.
      Gracias por tus palabras Lucía y por comentar.
      Besos alados 😉

  2. Pepa dice

    Hola!!! Buen entrada!!!!
    a mí me pirran los duques… regenciles jajaja. Sí, lo sé, pido poco, muy poco. Pero yo soy de histórica, lo reconozco, y me gustan esos estirados y snobs a los que la protagonistas planta cara, da algún que otro corte (me encantan las disputas dialécticas).
    Resumiendo, duques, snobs, estirados, inteligentes y con mucha capacidad de reirse de sí mismos.
    Soy aburrida, lo sé… pero me chiflan jajajaja
    Un besote

    • Jajajaajaja bien hecho, cada cual tiene sus gustos, pero como apuntas, te gusta que ellas les planten cara y se enzarcen en una disputa dialéctica, no el aquí mando y ordeno y ella sacrificada de por vida. Me gusta mucho tu opinión y para nada eres aburrida.
      Gracias por comentar y por leerme.
      Abrazo enorme 😉

  3. ❤️ Se ven mis corazones de colores? Si? Ellos son mis palabras de agradecimiento, por dibujarme como el mejor protagonista de una buena novela romántica …y además cocino de miedo, pongo lavadoras, plancho, etc, etc. Que hoy en día va “mu” buscado!

    • Y pintas de maravilla no lo olvides 😉 me encanta leerte de nuevo por mi casa.
      Mil gracias por tus palabras, la visita y por los corazones de colores.
      Abrazo inmenso Jordi y espero ver tu próxima exposición 🙂

      • El honor será mío en volver a saludarte, y me siento muy feliz de estar de nuevo por aquí, reencontrarte y que seas mi escritora de cabecera.
        Un abrazo enorme!

        PS. Animo a los señores a leer a Inma, que no sea el único señor en leerla y comentarla, que la novela, creo que mal llamada romántica, no es exclusiva de las señoras de una cierta estupenda edad, si no que es literatura con mayúsculas, como otros tantos géneros.

        • Gracias Jordi, la recompensa al escribir siempre son las muestras de cariño y vuestras palabras. Y es cierto, el género romántico no solo es para las mujeres. Muy acertado tu comentario, gracias de nuevo. Un abrazote!!!

  4. Holaa!
    Me ha encantado el artículo! Creo que como lectoras coincidimos en muchas cosas, y como autoras también!! Está genial saber diferenciar lo que nos disgusta o hace que chirríen los dientes como lectoras para no meter la pata al escribir 😉
    Un besazo y me debes otro post sobre ellas!! Mil besos

    • Eso está hecho, cuenta con él linda.
      Gracias por comentar y sí que es cierto, puede que al determinarnos en nuestros gustos y saber qué queremos, haga que no metamos la pata cuando escribamos. Quién sabe 😉
      Besos Rebeka.

  5. Noemí-Mysticnox dice

    Coincido contigo en que estos protagonistas son estupendos, pero tengo que confesar que a veces me paso al lado oscuro y me pirran los pritagonistas atormentados que no se dejan llevar y se resisten al amor aunque lo estén deseando. Pero creo que el problema ,más de una vez, es la protagonista femenina que le ponen a este tipo de señor. Una mujer que le dice sí a todo, y eso creo que también habría que cambiar.
    Un besooo

    • Muy de acuerdo, lo estáis pidiendo a gritos y creo que sé cuál va a ser mi próxima entrada, necesitamos hablar sobre ellas ¿verdad?
      Muchas gracias por la visita y por tu comentario Noemí.
      Abrazo inmenso.

  6. Betty Aguilar dice

    Muy interesante post… Suelen gustarme los canallas que se niegan a enamorarse pero que están todo el tiempo al pendiente de las necesidades de la protagonista y que al final caen rotundamente enamorado, y odio a los sufridos enfermos sin personalidad

    • Muchas gracias Betty,
      Estamos en sintonía, compartimos gustos. La verdad es que el tipo duro que en realidad, se pirra por los huesos de la chica, es uno de mis favoritos. En cuanto a los sufridos ya sabes mi opinión 😉
      Bienvenida a mi casa virtual y encantada de tus palabras.
      ¡¡Saludos!!

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  8. A mí no me gustan los protagonistas buenorros, muy machos, y canallas… yo lo prefiero más normal, que sea guapito pero sin pasarse, con defectos, que sea detallista, tierno.. en fin… lo que a la mayoría no le gusta. Será que soy atípica.
    Es que los machoman, a mí no me van… cada uno tiene su gusto.

    • Hola Helena,
      Vamos un hombre real 😉 pero es cierto cada cual tiene sus gustos. Sería la vida muy aburrida si todos coincidiéramos. A veces, centrarse solo en físico puede ser un error.
      Muchas gracias por tus comentarios, un placer leerte por aquí.

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  13. Genial tu entrada me he reído mucho!
    Son muy pocas las novelas en la que no me enamoro de los protagonistas. Lo se, soy una romántica perdida!
    Aunque pienso que deberían darle un giro por que la mayoría son lo mismo. Macho dominante, hombre atormentado y en la mayoría mujeres muy sumisas!
    Aunque no puedo parar de leerlas.
    Un beso enorme! Saludos.

    • Hola, Joha.
      Muchas gracias por tu comentario y por la visita. Bueno, a veces nos pasa que nos encandilamos con un personaje y nos volvemos más críticos con las siguientes lecturas. Como dicen: para gustos colores. Y además, por suerte tenemos muchas lecturas donde escoger 😉
      Saludos!!!

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