Voces de la novela romántica
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Las mujeres de la romántica

Bueno, aquí está, lo prometido es deuda y como no podía faltar a mi palabra. Hoy vengo a hablaros de ellas. Sí, de nuestras protagonistas. Voy a intentar exponer, sin enrollarme demasiado, algunas de las características de nuestros personajes favoritos, qué nos gusta y qué odiamos (desde el cariño). Cómo queremos darle nuestro apoyo o simplemente llorar con ellas. Vamos a hablar de nuestras chicas: Las mujeres de la romántica.

En realidad suelo meterme en unos jardines…, de los profundos y claro, la frondosidad me despista y a lo mejor, confundo peras con manzanas. Pero para que quede claro, esta es mi opinión y, sobre todo, trataré los personajes protagonistas femeninos del género de Novela Romántica.

La semana pasada, os hablé sobre los hombres de la romántica y debo agradecer la cantidad de visitas y comentarios. Tras lo cual, tenía que darle paso a las verdaderas protagonistas.

¿Qué sería de una novela romántica sin ellas? Sin el motor, el timón, etc…

Hablemos de la que dirige el cotarro y sabe hacerlo; la directora de orquesta. La que nació, para ser nuestra protagonista.

Huyamos de la indecisa; aquella que se ha pegado toda la historia, entre el sí el no y al final nos hemos ido a hacer el vermú, con aguardiente, para poder olvidar esa marea de incertidumbre. Si hasta nuestro chico, se ha marchado de vacaciones sabáticas, porque no sabe si es problema suyo o es parte del encanto.

Las mujeres de la romántica

Estimada mía, no des tantas vueltas que nos mareas. Nos gusta el tira y afloja y un poquito de ni contigo, ni sin ti. Pero moderado, por Dios. Vente al lado oscuro y admite de una vez, lo que esperamos con fervor, que SÍ, leñe, que SÍ ¿o no es eso lo que hemos venido a leer: un final feliz?

En cuanto a la insolente-castiga-hombres, esa vecina del quinto que ha llegado a la vida del macizo del tercero y se pega toda la trama castigándolo con su superioridad, y lema: “estoy de los hombres desencantada, no me hacen falta para nada y me aburren hasta la saciedad”. La que al final acaba total y perdidamente enamorada de ese pobre diablo, que puso el piso a la venta y se mudó a casa de su amigo, por miedo a encontrársela en el ascensor.

Las mujeres de la romántica

No, querida, no lo hagas. Sabemos que has tenido un par de relaciones nefastas y que a líneas generales, el sexo masculino no es tu favorito. Pero aquí hemos venido a gozar, a quererte con locura y a no tener ganas de estrangularte cada cinco líneas, por tus pullas y mala leche encapsulada.

¿Qué decir de la tierna, encantadora y frágil jovencita? La inexperta en las lides amatorias pero que un buen día, conoce a un Don, de lo más suculento y apetecible; el cual le enseña los caminos de la lujuria y el desenfreno. Subidos a lomo del escándalo, cuerdas y mucho látex negro.

Era creíble hasta que ella, en su primera vez, se desata cual dominatrix versada y nos hace revisar de nuevo las páginas iniciales para ver: qué parte nos hemos perdido o cómo ha ocurrido. Ya que se supone que para ser un entendido en la materia, debemos practicar y practicar. Vamos, ensayar la escena hasta que la bordemos ¿no?

Ya no hablemos de la: “soy perfecta, lista, guapa, con éxito y mis defectos no existen”, o mejor la: “Mary Sue llama a tu puerta y el mundo gira en torno a ella”, o el caso de: “soy muy sufrida, limpita, educada y en este cuento no pasa nada”.

En cuanto a la domadora de leones, sí, nuestra mujer dura y con los pies en la tierra que conoce al cambiante-madre-del-amor-hermoso y decide amansarlo con sus dotes de veterinaria en potencia. ¡Qué no! Nos gusta el tigre cuando desata su animal feroz y saca las garras, si no haberte enamorado de un tipo corriente. En esta historia amiga mía, o reconoces que tienes un amor peludo y muy territorial o mejor te vas a cultivar tulipanes a Holanda. Basta de querer domesticar a nuestros felinos y/o fieras 😉

Las mujeres de la Romántica

A mí, lo que me gusta es que la damisela en (no) apuros, corra por los campos y ría sin importarle que las costuras del corsé se le claven. Sí, la que se enfrenta al príncipe azul y le da la vuelta a la tortilla. Esa que, pese a morir un poco más cada día sin sus atenciones, prefiere ir con la barbilla alta y condenada al ostracismo de la sociedad de la época. ¿Os hacéis una idea?

Las mujeres de la Romántica

El subidón de adrenalina, la sonrisa bobalicona y releer las páginas una y otra vez, para volver a sentir las mariposas en el estómago. Definitivamente, nuestra chica se ha ganado mi corazón, ha conseguido entrar en los anales y dejar su huella con cariño. Porque, aunque hablemos de momentos en los que ellas poco podían, las protagonistas que lo consiguen, las adelantadas a su época, son mis heroínas.

La mejor amiga, fiel, confidente. La que consuela al amor de su vida, sin pedir nada a cambio, a base de anti ácidos, cada vez que aguanta la charla sobre la otra. Esa que soporta un día tras otro, ver como se marchitan las hojas del calendario, sin poder confesar su amor. Me gusta su mente liberal y que no se machaque porque la vida se ha torcido y no sea correspondida. El mar está lleno de peces y si ese besugo no sabe nadar en tus aguas, a otra cosa mariposa. Que el tiempo corre y donde menos lo esperas, está el amigo, del amigo; que si no es el amor de su vida, puede que sea un buen brindis por lo que estar por venir 😉

Las mujeres de la Romántica

Qué queréis que os diga, a mí me fascina la chica decidida, aquella que mete la pata y tropieza tantas veces que al final del libro nos hemos perdido entre sus mil caídas, pero en el fondo, ha aprendido de lo lindo y no cesa en su empeño. Aquella que no pasa desapercibida para él, porque le es imposible, ante tanto despropósito y sabe encontrar la belleza escondida.

Una valiente, que sepa lo que quiere y lo pida. La que no se esconde, la que pelea. La que no se oculta tras su género. La chica que tiene momentos de debilidad y yerra. La mala mujer que no da todo a su marido, porque es lo que se espera. La madre agobiada, que necesita desfogarse y no por ello debe ser señalada.

Las mujeres de la Romántica

En definitiva, podría citar muchas características pero esto se alargaría tanto que en vez de un post, podría ser un ensayo. No sabemos si acertado o no.

Yo lo que quiero es conocer vuestra opinión. Que me contéis qué os ha parecido y que compartáis si os ha gustado. Es algo que nos gusta un montón a los que escribimos en blogs (de verdad). Lo de pedir, no queda muy bien pero ya saben, quien no llora…

Hasta mi próxima entrada, que me ronda ya una idea y os espero a todos puntuales.

Inma.

Imagen de Daniel Bowman, gifs de Tumblr.

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Inma Cerezo es una barcelonesa lectora acérrima que siempre quiso contar sus propias historias. Tras divagar largo y tendido, escribe su primera novela Goleters Luna de Lenten. Actualmente trabaja en varios proyectos, con la ilusión de que pronto vean la luz.

1 Comentario

  1. Pepa dice

    Creo que estamos bastante de acuerdo. Las Sue, me matan, literalmente. Estoy un poco harta ya de tanta protagonista perfecta jajaja.
    Suelen atraparme las mujere más normales, personajes creíbles que saltan del papel y, aunque guapas y estupendas, también tengan alguna cualidad negativa. Que suele ser la testarudez. Me encantan las disputas en las novelas y para ello (dado que leo mucha regencia) una mujer que diga que sí a todo no me sirve jajaja
    Recuerda que soy soy más de histórica, y dado que todas son guapísimas, algo que valoro mucho es que sean listas e inteligentes y, que luchen por sus ideales y rompan un poco-mucho con lo que les ha tocado vivir. Así, de pronto, una ahora que crea protagonistas que me encantan es Loretta Chase y en la última saga de Liz Carlely también me las he encontrado.

    Un besote

    • Hola Pepa,

      Pues sí que coincidimos, me parece que a Loretta no la conozco, pero le pondré remedio en breve 😉
      En cierto modo, cuando leemos, queremos normalidad, algo común, porque tanta perfección nos aleja de la realidad y aunque sea ficción, no olvidemos que deben ser personajes creíbles.
      Muchas gracias por tu aportación y por tu visita. Me alegra mucho verte por aquí de nuevo.
      ¡Besotes!

  2. Me gustan las protagonistas con personalidad, y normales. Que una mujer se pueda identificar con ellas. Con defectos, virtudes, atractiva, sin ser un bellezon ni exhuberante, ni espectaculares
    Con carácter pero elegantes, es decir, odio las que se pelean a gritos, se tiran de los pelos, usan un vocabulario barriobajero, y que sean vulgares.
    Tampoco soporto a las damiselas que se desmayan por nada o cosas de ese estilo.
    Fuertes, capaces de enfrentarse a los problemas de la vida y que no necesiten al chico para solucionarlo todo.

    • Hola Helena,
      ¡Qué alegría tu visita! Pues estamos de acuerdo, todo en su justa medida. Desde luego, en la variedad está el gusto y no seré yo, quién diga qué tipo de protagonista nos ha de gustar. Pero, si aúnan estas características que has citado, se acerca mucho a mi protagonista ideal.
      Gracias por tus comentarios y bienvenida. 🙂

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